CHISMóDROMO

24 noviembre 2006

Versión Rouge de Quedada Comandera

__Este verano leí la crónica de una quedada blogera en el blog de Perlimpina y se me pusieron los dientes muuuy largos. Poco podía imaginar que meses después tendríamos la ocasión de conocer a la gente que ahí se describían. Es que es tan raro conocer a las personas que hay detrás de cada blog.
__Superado el nerviosismo "¿que me pongo?" / "¿les caeremos bien?" y el corte inicial (que afortunadamente solo duró el rato que va de las presentaciones a la primera caña) procedimos al cotilleo indiscriminado. Cotilleo del que pronto hicimos partícipes al resto de comedores de noodles. La animada charla iba sobre "¿que es sexo?" (de que otra cosa íbamos a hablar?).
__En la primera ocasión, el tema en cuestión era:
¿el sexo implica necesariamente penetración?
Vale, ya se que no, que esto es una creencia muy extendida entre heteros, pero es que es a lo que estamos acostumbrados y es tan difícil establecer los límites de lo que es sexo. Por ejemplo, lo que puedes hacer con alguien en un bar/antro/discoteca antes de que te echen, ¿es sexo? (en antro no entran los lugares con reservados, mantita y camareros armados con linternas). ¿Cual es el límite entre el magreo y el sexo? Puede ser un prejuicio hetero, pero sin penetración, como que falta el plato principal, por muy buenos que estén los entremeses
__En la segunda ocasión nos pusimos más trascendentales y dejamos el sexo puro y duro para hablar de l@s sexador@s, del ligotéo y de la duda trascendental de en tu casa, en la mía, o donde? De nuevo, diversidad de opiniones, sobre como reaccionamos ante los cumplidos y las proposiciones y sobre nuestras subsiguientes reacciones: ¿abstinencia? (bueno, vale, nadie apostó por ello), ¿Sexo la primera noche?, ¿Dormir juntos sin sexo? ¿Sexo y cada uno a dormir a su casa?.
__De haber una tercera ocasión, ¿de que hablaremos?, ¿del sexo de los ángeles? no creo. Aunque, quizá de algún Adonis angelical...

(vale, si, estoy obsesionada con este hombre)

14 noviembre 2006

De maniobras

Dos miembras de la cúpula directiva del Comando Madrid estuvieron el pasado fin de semana de visita oficial en territorio vecino. Tras analizar cuidadosamente los hábitos y costumbres del Comando Barcelona, llegaron a las siguientes conclusiones:

El Ministro de Asuntos Exteriores, Hack, hizo un gran trabajo llevando a las visitantes de turismo en coche oficial, halagándolas con presentes de bienvenida y despedida, y tratando educadamente de meter baza en las conversaciones sin demasiado éxito (no se puede ser tan polite, ministro, que los del Comando Madrid somos muy gritones y no callamos ni debajo del agua).

El Pater Zeta, candidato a Papa en las próximas elecciones, hizo su aparición estelar en la catedral, oficiando una breve misa y recomendando a las visitantes asistir de nuevo a la iglesia el domingo (preciosa la iglesia de su barrio Pater, aunque debería ordenar que quemasen esos bancos setenteros hiperbarnizados). El Pater tuvo la amabilidad de realizar una imposición de manos sobre las visitantes, para santificarlas y curar sus posibles dolencias. (No diré que es encantador porque se cabrea.)

El Comando Barcelona organizó la recepción oficial en un agradable restaurante situado en una calle con zanjas, para que las visitantes no sintieran añoranza del suelo patrio (creo que aquí sería conveniente cambiar la palabra “suelo” por “agujero”). Los asistentes a la recepción fueron: Simon, Toni, Gianis, J’adore, Zeta, Hack, Javi (un amigo de Hack) y las visitantes, Eva y Perl. Todos encantadores (menos Zeta que se enfada), aunque nos dio la impresión de que el Comando Barcelona pasa hambre: se abalanzan de forma compulsiva sobre el pan tumaca.

En Sants convalecía nuestra amiga blogger Estepagrisa, que nos agasajó con un aperitivo y una visita a la impresionante azotea de su casa (¡vaya vistas!). Una verdadera lástima que no pudiese asistir a la cena, esperamos que para la siguiente visita esté en perfecto estado de salud.

Tras hacer una prospección del terreno en que se mueve el comando vecino, tendríamos que reconocer que nos dan un poco de envidia... pero no lo haremos por respeto a nuestra comunidad.

Creo que ahora les toca a ellos hacernos una visita, ¿o no?

11 noviembre 2006

Metanarrativas Blogger.

Cada vez que los del comando organizan una quedada siempre me viene a la cabeza la misma terrible pregunta. La Pregunta en sí se convierte en un algo repetitivo que martillea mi cabeza como cuando intentas dormir y el tic tac del reloj se carcajea de tus deseos o como le debió pasar al pobre asesino del relato "El corazón delator".
La pregunta que me vuelve loco es "¿Qué coño te pones tú ahora Moribundo?". Y es que dentro de un club tan selecto la ropa se convierte más que nunca en una metanarrativa de nuestra propia personalidad. En mi caso es sencillo, debo decir a todo el mundo que estudio bellas artes por lo que el punto "cantosillo-extraño-esquizoide" debe ser voluptuoso pero sutil como la gasa almidonada de un vestido de novia. Luego además la tendencia tiene que dejarse ver en mi look, por lo que este invierno no pueden faltar referencias al mundo del rock, pantalones pitillo y franjas que nos trasladen a los college ingleses más selectos que nunca aceptarian a un ser algo despótico y, porqué no confesarlo, algo ramera, como yo.
Se supone que el look debiera terminar de rematarlo con un buen peinado de esos de artista que están cuidadosamente desestructurados, pero lo siento. Mi pelo hace tiempo que dejó de hacerme caso, es un rebelde. Se rebela para seguir permaneciendo en la cabeza y se rebela cuando le digo que si el puto flequillo debe ir para la izquierda colocándose a la derecha y dibujando un bucle terrorífico casi propio de una foto de Lorca.
Además, mi totally chic look tiene muchos secretos y uno de ellos es, dios, me siento pornográfico exponiendo aquí esta gran frase de sabiduria pero... es... "Compra barato". Si... va contra mis supuestos principios, pero una persona que carece de un sueldo como yo debe llevar esta máxima hasta bordada en los calzoncillos. ¿Mis trucos? Mira las tiendas del centro por lo menos una vez a la semana, aparte de que vas a saber cual de las prendas no venden y van a terminar rebajando te van a llegar a conocer e incluso coger cariño, en mi caso os pongo un ejemplo:
Mori: (En una tienda del mercado de fuencarral) "¡Oh! ¡Que gorra Goorin tan chula y original! Perfecta para un estudiante de bellas artes con glamour..."
Vendedora: "¿Verdad que es maravillosa? Y tan sólo hemos traido tres a la tienda, es la última"
Mori: "Me encanta, es fantástica... ¿A ver el precio? ¡Uff! Es que se sale de mi presupuesto"
Vendedora: "¿Pero no te gusta?"
Mori: "Si, pero si costase al menos seis euros menos si que me la llevaba ¿No tiene rebaja?"
Vendedora: "No... Bueno mira, te hago a ti la rebaja, que veo que te gusta"
Mori: (Para mis adentros) "Wahahajajajaja"
Vendedora: (Para sus adentros) "Wahahajajaja"
Luego está el conocer las tiendas que por llevar demasiada cantidad de ropa se deben deshacer del stock rápidamente como ocurre en la tienda Topman del centro comercial Xanadú (no sólo del centro se alimenta el shopper inteligente). Allí la ropa no aguanta ni una semana sin pasar a la pared de rebajas al setenta por ciento, por lo que siempre se encuentran tallas y la calidad de una marca inglesa a precio irrisorio, lo mejor de su selección: Camisetas de prints maravillosos, un punto de alta calidad y patrón que se ajusta en el pecho y suelta en la zona abdominal.
Luego aprovecha y mira las tiendas que van a desaparecer por ser tan caras que nadie compra, es lo que me pasó hace poco con la tienda Colcci de Príncipe Pío. Me llevé casi toda la colección de camisetas a los mismos precios que las de indytex, pero claro, con una calidad cuatrocientas veces mayor. Luego cerró y ni idea de lo que pasará con la ropa ni con el macizo dependiente que me atendía y que fue reclamo para dejar mi sueldo de monitor allí.
Así que revuelvo cajones y armario, selecciono y pruebo hasta que doy con la combinación justa, me perfumo y marcho a la esquina famosa del comando. Les veo allí, tan casuales, con una ropa que les define perfectamente y que parece escogida con una facilidad pasmosa y pienso:
"Tú siempre tienes que hacer el ridículo moribundo"